martes, 1 de marzo de 2011

Perspectivas de la izquierda en México

En el alba de la IV República y la discusión ideológica para una Nueva Constitución Mexicana, el Congreso Constituyente de Ciudadanos requiere, de manera indispensable, retomar el estudio de diversos documentos publicados, entre ellos los de la izquierda frente a la situación actual de crisis, dispersión y confusión política. Se invita a los lectores a exponer sus comentarios y a enviar sus propios análisis y propuestas.

Perspectivas estratégicas de la izquierda en México

Por: Melquiades Pérez González

El papel de la izquierda es aprender y asimilar los Instrumentos y la teoría de la dirección política, ya que la sociedad se encuentra en continua renovación y desarrollo.

La globalización

El problema central de la izquierda es que no ha logrado dar respuestas a la problemática tan compleja que se vive a nivel mundial y eso ha traído como resultado el que no este a la altura de los acontecimientos mundiales. Problemas como la globalización que en el Manifiesto del Partido Comunista escrito por Marx y Engels eran una línea teórica marcada por el desarrollo del capitalismo naciente y pujante que estaba avanzando a nivel mundial y cuyo aspecto dominante era el desarrollo de un mercado mundial , cuyo momento de mayor avance se vivía en ese entonces en Inglaterra y del cual habían tomado sus rasgos esenciales los autores del manifiesto, describiéndolo como un modelo de capitalismo al que se denomino ” clásico” han dejado de ser postulados teóricos para ser una realidad brutal.

Lo más avanzado en cuanto a desarrollo económico en ese momento lo marcaba Inglaterra con su dominio colonial. Ahora no solo se trata de un país, sino de bloques económicos de varios países ,que interconectados de múltiples maneras impulsan sus proyectos económicos y políticos, que tienen como objetivo la ganancia sin freno y que lo mismo someten a gobiernos que hacen guerras para imponer sus planes.

En el manifiesto se encuentra la mejor descripción de las fuerzas sociales que empujan el desarrollo del un sistema económico mundial al que denominamos capitalismo, por lo cual “El Manifiesto” es de los textos más citados por los académicos de las mejores escuelas de economía del mundo, lo que puede ser irónico, cuando algunas corrientes de la izquierda están renunciando por “Por razones tácticas” a toda mención de Marx. Pero hacen falta las nuevas ideas que no solo describan el fenómeno, sino aporten las perspectivas de cambio que necesitan las amplias mayorías de la población mundial, que nos aporten una perspectiva estratégica desde la izquierda para modificar la actual situación.

En la actualidad el fenómeno de la globalización es una realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo y esta marcado por el desarrollo de los sistemas informáticos y las comunicaciones, que empujan y hacen un sistema económico social interconectado por miles de rutas electrónicas que son más eficientes que las viejas rutas marítimas y férreas del siglo XIX. Actualmente la problemática que enfrenta la izquierda esta ya no solo en explorar las líneas teóricas que marcaron los clásicos, sino que esas líneas teóricas se han transformado en problemas actuales que requieren de una alternativa apremiante.

Los retos teóricos de la izquierda

Fenómenos como la inserción en la competencia económica de China y la India , el crecimiento mundial de la pobreza ,el peso económico que adquieren los servicios en el Producto Interno Bruto (PIB) en los países con un desarrollo avanzado; la producción de riqueza mediante el conocimiento que se expresa en las patentes y la propiedad intelectual; el desarrollo de los bloques económicos en Europa, Asia y América del Norte del cual formamos parte; la migración como fenómeno económico mundial y el desarrollo de un sistema jurídico mundial basado en los tratados internacionales que limitan la soberanía de los países que se subordinan a dichos tratados, son algunos de los problemas a los cuales les tenemos que dar respuesta desde una perspectiva de izquierda. Un especialista en Marketing decía que la izquierda suena atrasada por temas como los anteriores están ausentes de su discurso y lo expresaba con la frase: “La izquierda no habla de economía y la derecha si lo hace, por eso la izquierda parece atrasada e ignorante pero con mucha ideología” La realidad es que desde la izquierda si se tiene un gran bagaje teórico pero solo abarca líneas generales que es necesario desarrollar sistemática y científicamente.

Es importante hacer un balance de la propia izquierda y de sus principales logros y su línea política, para poder arribar a una perspectiva estratégica, es claro que en los clásicos encontramos grandes aportes teóricos, pero el quedarse solo en ello, como lo hicieron durante décadas varias corrientes de la izquierda que como consecuencia arribaron en la creación de verdaderas sectas de izquierda, es un gravísimo error. El problema de quedarse solo en lo que escribieron los clásicos es problema que para la izquierda no es actual lleva un poco más de un siglo, en la propia Rusia Zarista y en una disputa teórica contra la corriente de los populistas Lenin escribió “Marx no ha hecho sino colocar la piedra angular de la ciencia que los revolucionarios deben desarrollar en todas direcciones si es que no quieren quedar rezagados de la vida”. El encontrar y sistematizar la ciencia de la dirección política revolucionaria, partiendo del análisis científico de la sociedad, se plantea como el principal compromiso y el desafío teórico más grande que la izquierda enfrenta y superarlo es básico, si es que queremos como izquierda jugar un papel activo y no solo testimonial en los cambios sociales. Pero el problema no es solo teórico sino también practico ya que desde hace años la izquierda no ha encontrado referentes suficientemente que le permitan anclar con suficiente fuerza un proyecto político pero sobre todo social, algunos de sus críticos mas radicales han planteado que a raíz del derrumbe del campo socialista que le servía como casi único referente y modelo, la izquierda siguiendo un camino inverso al que debió de optar, fue dejando de lado sus principales valores que le han dado identidad, para transformarse en una izquierda decadente al ir diluyendo su espíritu de cambio, para llegar a ser una Izquierda electoral abandonando la lucha social y transformándose en concertacionista, lo cual ocurrió como fenómeno mundial, expresándose primero en Europa y luego se extendió en todo el mundo y cuando llego a los gobiernos con su practica no pudo superar plenamente las políticas de la derecha.

El desarrollo económico

Utilizando como línea de conducción para nuestro análisis, el desarrollo económico que hemos experimentado en México, partiremos de los años cincuenta ya que es ha partir de esa fecha cuando la industrialización en México arrancó con apoyos, inversiones y préstamos externos, y con la lenta acumulación de los sectores industriales y financiero.

El Estado tomaban por entonces un papel activo en el proceso a través de los Planes de Fomento, de inversiones necesarias para el desarrollo industrial (sobre todo, la electrificación) y del lanzamiento de nuevas actividades (abonos, siderurgia y metalurgia), de la fijación de precios, con el crédito barato y selectivo, con la división preferencial de mercados, con exenciones fiscales a los empresarios, etc. Estaban todavía frescos dos acontecimientos importantes: la expropiación del petróleo y la reforma agraria cardenista y se vivía un auge económico producto del fin de la segunda guerra mundial, lo que empujaba un nacionalismo que hábilmente explotaba a su favor el grupo dominante. Pero es a partir de los setenta cuando México entraba en la fase superior del capitalismo descrita por los clásicos, caracterizada por una situación de monopolio de sectores enteros y del conjunto de la economía, a través, no sólo de la concentración horizontal, sino también de la vertical (un mismo grupo controlando todas las etapas de una determinada producción), por la fusión entre el capital financiero y productivo y la subordinación de éste al primero, por su carácter progresivamente parasitario y especulativo.

Además, el Estado colaboraba activamente con los grandes monopolios. Su acción no se resumía sólo en beneficiar a los monopolios a través de exenciones fiscales y subvenciones, de la redistribución de la plusvalía mediante los presupuestos, de la ampliación de un mercado privilegiado y garantizado a los monopolios a través del consumo público. La acción del Estado incluía el mantenimiento de infraestructuras no rentables y el refuerzo del sector estatal a través de la nacionalización de aquellos sectores de la economía absolutamente indispensables para el funcionamiento de ésta, pero que no proporcionaban un margen de beneficio satisfactorio o incluso eran deficitarios. Además, el Estado participaba directamente con capital en varias de las principales empresas, auxiliando así a los grandes capitalistas en la liquidez necesaria para la inversión.

El capitalismo del subdesarrollo

La fase superior del capitalismo en México tuvo modalidades distintas a las europeas y a la de Estados Unidos. Lo que llevo a varios académico a plantearse la tesis del “capitalismo del subdesarrollo” cuyos trabajos más importantes los desarrolló el grupo encabezado por Alonso Aguilar Monteverde que en varios libros y a través de la revista de análisis político “Estrategia” les dio amplia difusión.

Estos autores describen al capitalismo del subdesarrollo como : una economía deforme y con un perenne atraso respecto a los países desarrollados, sujeta a -y por- una dependencia estructural (financiera, comercial, científica, técnica, cultural, política, militar); con una clase dominante-dominada en la que descansa lo fundamental del desigual y débil proceso de acumulación de capital y un siempre constreñido crecimiento de las fuerzas productivas del país; con una infraestructura económico-técnica con pronunciadas deficiencias y rezagos respecto al “Primer Mundo”; fuerte concentración de la riqueza y el ingreso, y relaciones sociales marcadas por los bajos niveles de vida de la mayoría, importantes supervivencias precapitalistas (formas artesanales y aún más atrasadas en la economía), un permanente alto nivel de desempleo y subempleo; un mercado interno marcado por la pobreza de la mayorías asalariadas y no asalariadas y la suntuosidad y relativa holgura de una pequeña minoría.

El tener claro las características de nuestro capitalismo ante el avance de la izquierda en América Latina, nos da una perspectiva diferente de hacia donde debemos encauzar nuestro desarrollo y no es hacia el norte desarrollado, sino hacia el sur dependiente que corresponde más con las características nuestro propio capitalismo. Las características del capitalismo del subdesarrollo de acuerdo a lo planteado por Aguilar identifican a México dentro del conjunto de naciones de América Latina y de ese llamado “Tercer Mundo” ya que con las políticas implementadas en los últimos cinco gobiernos neoliberales que ha tenido México, hemos venido pagando los costos de lo que Fernando Carmona llama “la desintegración de México hacia adentro y la creciente integración hacia afuera”, sobre todo con Estados Unidos.
El mantenimiento y desarrollo de este proyecto no pudo ser posible sin su correspondiente proyecto político expresado en el PRI del cual podemos decir que fue la expresión política de la época, o como alguien lo menciona como el espíritu de la época, no se trata de semántica sino de cambios mayúsculos en los que vivió México desde su etapa revolucionaria, los momentos de consolidación de la reforma agraria cardenista junto con la expropiación petrolera fueron cambios significativos para nuestro país. Después de la revolución social de principios del siglo XX era previsible que el país se detuviera gradualmente, ya que todas las revoluciones poseen un carácter de clase. Es decir, en todas las revoluciones existe un grupo social que arrastra a los demás en la lucha contra lo que es arcaico y está sobrepasado históricamente, y, claro, contra los que se oponen a la desaparición del viejo orden. Ahora bien, no todas las revoluciones cambian las relaciones sociales de producción. La revolución republicana y liberal Juarista en México por ejemplo, sólo llevó a cabo cambios políticos, cambios en cuanto a la forma de organización del Estado, conservando las relaciones sociales existentes. Pero la implantación de la República no fue sólo una revolución política fue también, una oportunidad de la burguesía de jugar un papel progresista y lo hizo y su influencia se extendió hasta la irrupción de las grandes masas en una de las revoluciones sociales más importantes del siglo veinte: La revolución Mexicana.

Ante el reclamo de las masas por mayores avances, el grupo dominante desde los años cincuenta y sesenta jugó la carta de la represión principalmente al movimiento obrero, obteniendo su beneficio de los bajos salarios e imponiendo un control sobre las condiciones de trabajo. Pero precisamente por esto, porque se basaba en la explotación de mano de obra barata, no invirtió lo necesario en máquinas y tecnología. Ya que el estado le garantizaba un mercado cautivo y que le daba un margen para no enfrentarse a un duro choque con el exterior, lo que preservo una estructura productiva que se fue haciendo obsoleta y ante la apertura de mercados que inició con el gobierno de Miguel de la Madrid, estaría en muy mala situación para hacer frente a la competencia externa.

La experiencia de la izquierda

En América Latina la izquierda ha tenido momentos muy importantes de los cuales es difícil hacer una enumeración , pero existe un consenso de que los más importantes después de la revolución mexicana , fue la revolución cubana por su influencia ideológica en la izquierda latinoamericana , después destacan Las luchas estudiantiles, las huelgas de los profesores y los médicos en los primeros años de la década de los setenta, cuyo sello característico lo encontramos en que sus sectores de avanzada tenían una dirección de izquierda socialista en su parte mayoritaria, sin dejar de lado el componente nacionalista propio de la izquierda latinoamericana ,y mostraban su aproximación como ellos se definían con el proletariado y a sus formas de lucha y organización.

La más evidente expresión de ese giro radical a la izquierda que vivió Latinoamérica fue sin duda el triunfo electoral de la izquierda en Chile y con ello el arribo de Salvador Allende a la presidencia de Chile, lo que sería uno de los momentos más brillantes de la izquierda y que también influiría en la estrategia y táctica de la izquierda , aunque es necesario mencionar que el arribo de Salvador Allende se vio favorecido en ese momento por una situación internacional mucho más favorable. El imperialismo, después de haber fracasado en su tentativa de impedir la revolución colonial, se encontraba impotente. La última cosa que el Gobierno americano podía hacer era liarse en una guerra más, cuando estaba siendo expulsado de Vietnam y sufriendo una fuerte contestación interna. Las potencias europeas no estaban en mejor posición. En Gran Bretaña, los sindicatos derribaban, literalmente, al Partido Conservador del Gobierno, en Francia se vivía un giro a la izquierda que llevaría al poder a una coalición del Partido Socialista y del Partido Comunista Francés al final de la década, en Italia el Partido Comunista conseguía un 30% de los votos en las elecciones, y hasta en la pequeña Grecia, la dictadura de los coroneles acabaría en 1975. En esta década, el péndulo de la historia giraba a la izquierda. Con las manos atadas, recelosos de intervenir directamente, los capitalistas de todo el mundo sólo podían observar a distancia, y esperar mejores días y efectivamente su espera termino años después cuando impuso en Latinoamérica a las dictaduras militares. Unos años después en Centroamérica el Frente sandinista de Liberación Nacional FSLN derrocaba a Somoza y el gobierno del presidente estadounidense Ronald Reagan comenzaba su intervención apoyando a los “contras”. En Estados Unidos se superaba lentamente el síndrome de la Guerra de Vietnam.

La área geoestratégica de México

Estando México ubicado en una área geográfica harto complicada, ya en tiene una interrelación política cultural y económica que lo ubica con dos momentos históricos por los que esta atravesando el mundo y que representan por un lado el norte con el gobierno mas derechista y agresivo del planeta el de George Bush y por otro lado al Sur representado por gobiernos latinoamericanos que han optado por un camino alternativo al de la derecha neoliberal.

El aporte de la izquierda mexicana será sumamente valioso, el reto es mayúsculo y de lo cual tenemos que ubicar y reconocernos principalmente dentro del contexto y especificidad latinoamericana, sin olvidar que compartimos una frontera de miles de kilómetros con el imperio más agresivo de la historia, lo que da a su aporte un doble interés en encontrar las perspectivas estratégicas de la izquierda mexicana.

El fracaso económico del neoliberalismo

El economista José Luís calva escribió reciente “Durante el primer sexenio de gobierno del PAN (2001-2006), la tasa media de crecimiento del PIB ascendió a 2.3% anual, la inversión fija bruta (en maquinaria, equipo y construcciones) representó 19.2% del PIB y el ahorro interno bruto alcanzó 19.6% del PIB. Para comparar, durante el último sexenio del vilipendiado modelo económico precedente al neoliberal, bajo el gobierno de José López Portillo, la tasa media de crecimiento del PIB ascendió a 6.2% anual, la inversión fija bruta alcanzó 22% del PIB y el ahorro interno bruto (inversión fija bruta más variación de existencias menos ahorro externo) representó 20.1% del PIB. Así, el círculo virtuoso entre el crecimiento económico acelerado y la elevación consistente de los coeficientes de inversión y ahorro interno, que nuestro país había experimentado bajo el modelo económico de la Revolución mexicana (cuando el PIB creció a una tasa media de 6.3% anual entre 1941 y 1982; el coeficiente de ahorro interno bruto saltó de 7.8% del PIB en el sexenio 1941-1946 a 15.5% en el sexenio 1959-1964 y al 20.1% del PIB en el sexenio 1977-1982; en tanto que el coeficiente de inversión fija bruta brincó de 6.2% del PIB durante el sexenio 1941-1946 a 15.4% en el sexenio 1959-1963 y a 22% del PIB en el periodo 1977-1982), no ha vuelto a ser reencontrado bajo el modelo económico basado en las prescripciones del Consenso de Washington.”

Y es contundente cuando afirma:
“Por el contrario, durante los 24 años cumplidos de experimentación neoliberal (1983-2006), la tasa media de crecimiento del PIB ha sido de apenas 2.4% anual, el coeficiente de inversión fija bruta ascendió a 18.8% del PIB y el coeficiente de ahorro interno apenas alcanzó 19.8% del PIB.”

El plan Calderonista: Más de lo mismo

En nada va a cambiar la situación futura para nuestro país como lo demuestra las declaraciones que en diversos medios periodísticos y teniendo como marco la crisis financiera mundial con las caídas de las bolsa del pasada semana. Felipe Calderón afirmó: que no existe motivo de preocupación por la fuerte caída que registró la Bolsa Mexicana de Valores, al igual que las del resto del orbe y que nuestra economía “goza de solidez” para enfrentar esta volatilidad que tiene su origen en la caída del sector inmobiliario de Estados Unidos.

Y la Secretaría de Hacienda, que dirige Agustín Carstens, presume que el Producto Interno Bruto creció 2.8 en el segundo trimestre a tasa anual, “una cifra que estuvo en línea con lo esperado” por el Gobierno que mantiene su proyección de crecimiento en 3.3 por ciento para todo el año, que es un crecimiento menor al del 4.8 por ciento que se registró en el 2006, el mejor año del “gobierno del cambio” de Fox.

Todavía fue más lejos el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler, quien señaló que bajo el liderazgo de Felipe Calderón, México crecerá mucho más en términos económicos de lo que se tenía previsto. No toma en cuenta que los porcentajes de crecimiento menores al 3% de la economía nacional dan cuenta de una economía estancada sin mayor oferta de bienestar social para la población, desempleo creciente y persistente, migración ascendente a velocidades nunca vistas, alza en las tasas de interés, una grave proliferación de financiamientos sin que compruebe la capacidad de pago del solicitante que puede tener como resultado una incapacidad de pagos principalmente de tarjetas de crédito , lo que puede llevar a un crecimiento desmesurado de la cartera vencida, y una continua devaluación de nuestra moneda, que este jueves “se deslizó” 10 centavos más y se vendió el dólar al menudeo en 11.34 pesos.

El gobierno de Calderón tiene otras prioridades que no son las de las mayorías de este país y es correcto cuando Andrés Manuel López Obrador afirma en el discurso inaugural del X congreso el PRD que en las cámaras no se discuten los grandes problemas nacionales, sino los problemas que les preocupan a los grandes grupos económicos que dirigen y se benefician de la economía del país.

“Y qué decir del Congreso. ¿Qué acaso no es indignante que el debate en la Cámara de Diputados y de Senadores, gire alrededor de la agenda dictada por el Fondo Monetario Internacional? ¿No obedeció a eso la reforma a la Ley del ISSSTE, y aquí abro un paréntesis para subrayar la buena actuación de nuestros legisladores que fueron los únicos que no aprobaron esta reforma.

¿No obedeció, repito, a eso la reforma a la Ley del ISSSTE, que no acaso el proyecto de reforma fiscal y la pretendida reforma energética, son recomendaciones de organismos financieros internacionales, para cobrar más impuestos al pueblo, y seguir entregando recursos de la nación a las grandes corporaciones económicas, nacionales y extranjeras? Por qué en vez de esa agenda impuesta para favorecer a una minoría voraz a costa del bienestar general, los legisladores que por definición son representantes populares, no discuten y atienden los verdaderos problemas nacionales. Por qué no se debate en las Cámaras y se buscan alternativas al problema de la pobreza que aqueja a la mayoría de la población; por qué no se debate y se discute el grave problema migratorio; o al abandono al campo; o a la afrenta que significa tanta corrupción y derroches y privilegios de la alta burocracia; o a la impunidad frente a la violación sistemática de los derechos humanos. En pocas palabras, ¿dónde está la discusión sobre los grandes problemas nacionales?”
En el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 del gobierno de Calderón analiza múltiples situaciones en las que pretende ser critico pero en esencia sus propuestas pueden ser resumidas en el plano económico como más de lo mismo, es decir, continuidad garantizada del modelo económico neoliberal inspirado en las propuestas neoliberales : apertura comercial unilateral, reducción de políticas de fomento económico nacional y sectorial, liberalización del sistema bancario y financiero, desregulación de la inversión extranjera, reformas que limitan las conquistas sociales de los trabajadores ,mas impuestos hacia la población, abandono de la empresa nacional, etcétera.

La derecha mexicana es atrasada y reaccionaria , porque quieren regresar a un pasado ya ido, su política económica no ha funcionado y es abandonada por mas gobiernos que se han dado cuenta de su fracaso, con lo que demuestran una amplia ignorancia, aunque muchos piensan que su política es la correcta y que con ello están viendo y avanzando hacia el futuro, a pesar de que la utopía que persiguen haya fracasado en los últimos cuatro gobiernos neoliberales y en sus policías aplicadas a los mexicanos hace mas de 20 años.

La unidad de la derecha

Lenin explicó muchas veces que para que explote una revolución y sea victoriosa son necesarias algunas premisas. La primera condición objetiva es la división en el seno de la clase dominante. En nuestro país a pesar de que en diversos momentos ha habido grandes movilizaciones sociales como los del movimiento estudiantil de 68 tal división nunca se vio. Más bien en esos momentos críticos el grupo hegemónico dominante opto por a mantener todo como estaba, considerando que las más mínimas reformas provocarían una explosión, apostaba todo a la represión y al mantenimiento del estado de cosas. Lo que pudiera demostrar que la unidad de derecha es más sólida de lo que hemos creído. Lo mismo ocurrió en las pasadas elecciones con el fraude a López Obrador.

Sin embargo la represión que ha sido la vía preferente de la derecha para resolver las crisis políticas tiene un costo social muy grande que se expresa en una perdida de hegemonía expresada en una perdida de consenso y dominio. Por lo que otro sector, más inteligente, del grupo dominante ha comprendido que su dominio de clase sólo podría mantenerse a través de reformas por arriba que impidiesen la revolución por abajo y ha planteado reformas como la electoral que legalizo al partido comunista y le marco un rumbo encuadrando su acción dentro de los aspectos electorales. Unos y otros, hay que reconocerlo bajo la luz del pasado 2 de Julio del 2006, sólo divergen en la mejor forma de mantener sus privilegios de clase.

En el gobierno de la derecha panista esas dos posiciones se expresaban políticamente en los ultras y los ” reformadores” expresado en Yunquistas y panistas auténticos, según su misma definición ,pero en lo fundamental no difieren en el proyecto de país.

La Izquierda y su proyecto democrático

La experiencia pasada y presente nos indica que rechazar las reivindicaciones democráticas, la lucha por reformas económicas y sociales, no sería un acto revolucionario, sino una demostración de sectarismo totalmente estéril. Pero la lucha por reivindicaciones mínimas o democráticas no excluye, más bien al contrario abre posibilidades para la lucha por medidas más avanzadas y profundas. La izquierda partiendo de las reivindicaciones democráticas y económicas avanza en la organización de grandes sectores sociales, pero no queda ahí su accionar sino se plantea avanzar hacia cambios profundos, las reivindicaciones sociales expresadas en un programa mínimo no son sólo ideas bonitas sino por el contrario, son una condición necesaria para el triunfo histórico de la izquierda. Incluso considerando que en una situación de crisis social y política la prioridad de la izquierda es vencer a la reacción y eliminar la posibilidad de un golpe, para asegurar la democracia y sólo después avanzar hacia proyectos económicos sociales mas avanzados.

Los acontecimientos derivados del 2 de julio pasado y los escándalos en que se han visto involucrados importantes personajes de la clase política, como los gobernadores de varios estados y que ha tocado al mismo Calderón y a su partido con las declaraciones del chino Ye Gon han evidenciado que en nuestro país se vive una situación de deterioro político del grupo dominante, que no va ser para ellos fácil de recomponer y aunado a una presencia indiscutible del peje en importantes sectores de la población, ha puesto en una encrucijada al grupo dominante que luce acorralado y sin margen de maniobra, lo que le ha obligado a buscar apoyo en los personajes más obscuros del PRI y no sería lejano que este deterioro que quizá nos lleve a enfrentar una situación como la que se vivió en Argentina a raíz de su crisis económica, que provocó la renuncia de varios presidentes en unas cuantas semanas.

El caso mexicano es similar pero inverso: Una gran crisis política que puede dar lugar a una crisis económica producto de la desconfianza en sus gobernantes y en las condiciones de deterioro económico tanto externo como interno.

Es responsabilidad de la izquierda optar porque esto no suceda, los costos siempre los carga la población, por lo que es necesario construir una alternativa política y económica que impida un posible quiebre social de nuestra nación, creemos que se encuentran fuerzas sanas en la sociedad mexicana para lograrlo.

Un proyecto para ser democrático es que en primer lugar un proyecto sustentado en un Estado democrático, por lo tal proyecto requiere consensos entre los distintos sectores y clases sociales, es decir, debe estar basado en un acuerdo nacional y es ahí donde han fallado los gobiernos de la derecha ya que sus proyectos han sido autoritarios y en contra de la población mayoritaria
En segundo lugar, el proyecto democrático de la izquierda debe tener una visión total como país, conteniendo sus diferencias. La gran lección del movimiento del EZLN fue que no se puede construir un proyecto de país olvidando a sectores como los indígenas, el proyecto debe contener lo regional al mismo tiempo que se plantea lo nacional , debe fomentar lo social al igual que lo privado, debe contemplar al sur pobre con amplios recursos materiales y un centro y norte medianamente avanzado y con satisfactores básicos para su población. El proyecto democrático debe tener propuestas para el desarrollo y la justicia social, objetivos precisos y permanentes, como podría ser la recuperación de la soberanía agroalimentaria y el desarrollo del mercado interno, para crear empleos.

En tercero lugar el proyecto de la izquierda no puede tener una política sectaria como gobierno sino que debe ser flexible inteligente y audaz para poderse mover en los escenarios mundiales tan complicados. Cuba siendo un pequeño país nos ha demostrado, que tiene una política exterior sumamente activa y flexible. Los escenarios regionales actuales pueden ayudar al país sin olvidar o obviar que tenemos un TLC con la economía más grande del mundo y que esta encabezado por uno de los gobiernos derechistas mas agresivo de los últimos tiempos .La política de la derecha solo ha tenido como proyecto para reactivar la economía del país la dependencia del mercado de EU, lo cual nos hace depender del auge o recesión económica de EU, tal política nos deja en una situación sumamente vulnerable lo que hace necesario que busquemos acuerdos y alianzas estratégicas con otros estados o bloques regionales para no acentuar nuestra dependencia.

En cuarto lugar la izquierda debe acentuar los rasgos propios de una democracia: trasparencia informativa ,leyes avanzadas, proyecto social en beneficio de las mayorías, marco político electoral ,un parlamento activo ,una real división de poderes, coordinación con los estados basados en el respeto y la colaboración, pluralismo político, respeto a los derechos humanos ,libertad de prensa. Es compromiso de la izquierda plantearnos que el ejercicio del poder se amplié y se estimule un cuerpo legislativo profesional y ágil y se busquen acuerdos básicos interpartidistas y se limite el ejercicio del poder presidencial y que también cuente con órganos del Poder Judicial imparciales, autónomos.

La globalización del pensamiento de la derecha

La izquierda después de que el neoliberalismo entro con fuerza arrolladora en todos los países, destruyendo organizaciones sociales, y al no contar esta con una estructura organizativa, ideológica y política, llego a caer en una lógica distinta a lo que fue su origen, buscando solo el lado electoral, pensando que de esa manera se luchaba por los intereses de las grandes mayorías. La izquierda cayó prisionera de una lógica política en la cual los intereses de las grandes mayorías no aparecen dentro de su agenda prioritaria, lo que es lamentable. A pesar de que aparecen en sus programas, las reivindicaciones sociales en los hechos son políticas que se dejan para tiempos mejores.

Las estadísticas son frías y crueles, la distribución de la riqueza y la desigualdad han crecido de manera alarmante en nuestro país, bajo los gobiernos de corte neoliberal, México a llegando a ser uno de los diez países con mayor iniquidad en el mundo. Los elementos de la realidad nos demuestran el fracaso de la derecha neoliberal, pero aun así, no hemos podido impedir la globalización del pensamiento de la derecha, no porque sea muy fuerte, sino, porque no se ha hecho el esfuerzo suficiente para combatirlo con los elementos que nos aporta la realidad.

La derecha solo ha tenido como bandera el crecimiento económico sin ver el costo social, alguien lo dijo de mejor manera, “Que estaba bien pagar la deuda externa, pero no sin antes pagar la deuda social interna”. Esta claro que la izquierda tiene un gran campo para su actuación, cualquier persona comprometida en realizar transformaciones significativas, que mejoren las condiciones materiales y morales de las mayorías, no puede aceptar un discurso en el que este como único elemento el crecimiento económico ,sin finalidad e incluso afectando los intereses de las mayorías.

La construcción del país desde lo social

La economía en este país, podemos afirmarlo a raíz de los intentos de gravar con el IVA medicinas y alimentos, no se define como programa de gobierno en beneficio de las mayorías como debería ser.

La aspiración de la izquierda es que la política económica debe contar con adhesión popular, por el contrario, los programas económicos de la derecha se acuerdan y resuelven en una mesa de conversaciones en la Secretaria de Hacienda e incluso ni siquiera a los empresarios se les ha tomado en cuenta.

A lo anterior se suma la transnacionalización de la economía, prácticamente ya no hay bancos mexicanos y su efecto inmediato es la sobreexplotación de los recursos naturales en particular el petróleo, también se busca que la electricidad ya no sea de México. Estas lógicas que uno no entiende, son producto de un gobierno que se impuso al pueblo en una elección fraudulenta, son políticas que son de un gobierno que tuvo como principal bandera el cambio.

La economía real cede su lugar a una economía de beneficio del capital financiero, la tendencia mundial ha sido que cada vez importe menos lo social. Un economista Chileno define la actual situación económica mundial de la siguiente manera “El mundo asiste a una reducción acelerada de los recursos naturales existentes en América Latina, Africa y Asia, los cuales fluyen hacia los centros desarrollados convertidos en capital financiero. Es una globalización donde los cambios materiales que podrían mejorar la distribución del ingreso y las condiciones de existencia de los sectores más pobres del planeta, están siendo limitados por un proceso creciente de conversión de enormes masas de recursos naturales en capital financiero, detentado por el 15 por ciento más rico de la humanidad”.

Lo importante del momento es buscar opciones distintas frente al discurso y la acción hegemónica neoliberal, construyendo desde lo social que es una de las iniciativas que han despertado el interés de grandes sectores de la izquierda. Por ejemplo en Chile un país al que se le ha querido presentar como modelo de desarrollo basado en el neoliberalismo, se llevo a cabo una importante reunión denominada “CONSTRUCCIÓN DE UN PAÍS DESDE LO SOCIAL”, ahí plantearon “Todos los días mueren 36 mil niños de hambre y enfermedades en el mundo; en América Latina, la pobreza se ha incrementado y si bien en Chile ha disminuido en el período de la Concertación, aún la pobreza es superior a la existente entre 1969-1972 hemos perdido treinta años” “Con este modelo desastroso ” Tenemos un modelo globalizado, un mundo unipolar sometido a la doctrina del mercado. Un mundo controlado por los dueños del capital, que poseen la tecnología y las comunicaciones y que, además, influyen sin contrapeso sobre la clase política”.. Con estas condiciones tan adversas, el movimiento social por sí solo, no es capaz de lograr las reivindicaciones propias del sector y menos aún revertir la situación general. Para ello se requieren alianzas muy amplias…

No basta con reconocer que la crisis de la política en el mundo actual tiene su origen no sólo en la caída del socialismo real. Si no que también es producto de la incapacidad para adaptarnos a una era distinta, donde ciertamente se requiere mucha fuerza de voluntad para no sucumbir ante la corriente dominante. La hegemonía sin contrapeso de Estados Unidos se refleja también al interior de los países, donde el poder político está limitado por el poder económico, que actúa junto al poder militar.
En este escenario, el gran ausente es el poder social que debiera ser, en cualquier democracia, una de las expresiones más importantes de la vida nacional.

En México existió un objetivo claro que unió a los distintos sectores de la izquierda: derrotar al Partido de Estado. Hoy no hay propósito claro. Por eso, la primera tarea de la izquierda es concentrar sus esfuerzos en generar un objetivo y un proyecto claro, que sea lo más amplio posible para movilizar a mucha gente.

La Izquierda tradicional está agotada en sus distintas versiones e incapacitada para salir de sus viejos nichos, con su falta de acción ha derivado la desarticulación social.

La Izquierda del siglo XX ya no existe y la del siglo XXI, está por imaginarse y abrirse paso. La idea es desarrollar nuevas estrategias, donde más que la toma del poder, la meta sea la transformación de la sociedad. Para ello, es necesario construir una fuerza política y social, gestora de nuevas dinámicas y espacios.
http://tlahui.com/constitucionc/?p=1290

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